El lenguaje corporal del gato es el método favorito de comunicación para los gatos, tanto para comunicarse con sus congéneres como para hacerlo con nosotros.

El cuerpo entero del gato le sirve para transmitir señales y enviar mensajes. Es más, de todas las formas de las que un gato puede comunicarse con su cuerpo: sus orejas y su cola son las partes más expresivas.

 

  • Un gato relajado optará por mantener una pose elegante y relajada, libre de tensiones, con parpadeos suaves, orejas en posición vertical y hacia adelante, los bigotes rectos y relajados, descansando con la cabeza alta y las patas recogidas.
  • Un gato feliz tendrá una pose muy similar a la del gato relajado pero además puede llegar a ronronear y a mover su cola suavemente mientras te saluda.
  • Un gato que se alivia se estirará, de manera “relajada” para desperezarse. Durante el proceso es posible que mientras estiran todo el cuerpo se afilen las uñitas para ejercitarse, bostecen, aprovechen para limpiarse. Todo su cuerpo, bigotes, ojos, orejas y cola estarán en una posición de calma como la del gato relajado.
  • Un gato que está prestando atención optará por mantener el cuerpo en guardia, sus ojos estarán abiertos y tendrán las pupilas contraídas, los bigotes estarán dirigidos hacia adelante, las orejas en posición vertical y hacia adelante y tendrá la cola levantada en posición vertical.
  • Un gato frustrado, hará lo que pueda hasta conseguir su objetivo, todos sus sentidos estarán concentrados en ello y si no conseguimos distraerle podría llegar a sufrir una depresión.
  • Un gato ansioso tendrá el cuerpo encogido y arqueado y estará preparado para huir en cualquier momento. Mantendrá los ojos abiertos sin apenas parpadear y con las pupilas dilatadas, sus orejas estarán alerta a cualquier sonido e incluso llegará a girar la cabeza si no está seguro de lo que pasa. Los bigotes estarán dirigidos hacia atrás e intentará pasar desapercibido.
  • Un gato asustado, como el gato ansioso, tendrá el cuerpo encogido y arqueado y estará preparado para huir en cualquier momento y además tendrá su cola escondida entre las piernas. Mantendrá los ojos bien abiertos sin parpadear y sus pupilas estarán dilatadas. Sus orejas estarán pendiente de cualquier leve sonido para poder salir corriendo. Los bigotes estarán dirigidos hacia atrás e intentará pasar desapercibido. Además, si tiene mucho miedo, puede llegar a sisear, maullar con voz lamentosa, gruñir o incluso arañar a quién se acerque.
  • Un gato enfadado permanecerá muy rígido (tanto su cuerpo como el resto de extremidades) siempre en una posición que preparada para atacar. Puede gruñir, maullar, bufarse o sisear. Erizará su pelo para parecer más grande e incluso se pondrá de puntillas para parecer más alto. Su mirada será fija e intensa y sus orejas y bigotes estarán echados hacia atrás.

El 11 de noviembre, en la librería Cervantes hablaremos de ellos, los reyes de la casa. Anímate y ven #CosasdeGatos